Cuándo admitir que has perdido el control de tus hijos

Aunque ningún padre quiere admitir que ha perdido el control sobre el comportamiento de sus hijos, en alguna instancia, está en los mejores intereses de todos el aceptar la pérdida de control. Considera varias señales de advertencia importantes cuando se trata de aceptar tu inhabilidad para influenciar las acciones de tus hijos. Al hacerlo, puedes descubrir que puede haber problemas más grandes, junto con formas de buscar la ayuda necesaria en esta situación desafiante.

Estándares de paternidad

Es importante ser realista con tus estándares propios como padre. Es imposible ser perfecto, atento y guardián todo el tiempo, eso es realmente una tarea sobrehumana. Mantén metas alcanzables y no seas demasiado reactivo en los contratiempos, percibidos o reales. Todos cometen errores, especialmente en términos de paternidad, para lo que no hay un libro de reglas definitivo. La doctora en filosofía, Lisa Firestone, escribe en PsychAlive, que intentar controlar demasiado a tu hijo o imponiéndole estándares inalcanzables solo resulta en culpa y decepción. Eres responsable por el niño hasta cierto punto, pero no deberías culparte cuando has dado todo y las cosas se te van de control.

Reversión de control

Es mala señal para tu relación de padre y hijo cuando sientes que tu hijo tiene control sobre ti en lugar de ser al revés. En esta instancia, debes admitir que algo anda mal. Si sientes que constantemente tienes que andar de puntillas alrededor de tu hijo o que estás siendo manipulado, esto solo perpetuará el sentido de control que tu hijo tiene sobre ti, y es difícil volver a ganar el poder una vez que la dinámica ha cambiado a su favor. Encontrarte cediendo a las demandas de tu hijo, sentir que tu vida es controlada por él, solo oyendo respuestas negativas de tu hijo y consistentemente siendo tratado de forma grosera son todas señales de que tu hijo tiene control sobre tu persona.

Quejas

Cuando otros (cuidadores, educadores y padres amigos) se quejan regularmente sobre tu hijo sin importar lo que hagas, es hora de darte cuenta de que tus pasos disciplinarios no son efectivos y que tu hijo está fuera de control. No solo el comportamiento de tu hijo es tan malo que otros lo notan, comportamiento incoherente en el que tu hijo actúa con buen comportamiento en algunos casos, pero en otros lugares se comporta mal si cree que puede salirse con la suya, es una gran preocupación y un indicador de manipulación. Cuando otros, como maestros, discuten el comportamiento negativo de tu hijo, es importante que escuches y te mantengas lo más objetivo posible, en lugar de inmediatamente saltar en defensa de tu hijo.

Conseguir ayuda

La rebelión juvenil es completamente natural, pero a veces la perdida de control sobre tu hijo puede irse más allá de lo esperado. Permitir que tu hijo maneje el hogar, si bien parece una solución fácil, es más perjudicial a la larga. Al final del día, debes ser el padre de tu hijo y no su amigo. Recuperar el control una vez que hayas notado que lo perdiste significa volver a imponer una rutina disciplinaria. Impone límites, apégate a las consecuencias, sé consistente con tu castigo y sé un buen ejemplo tu mismo. La rutina es absolutamente imperativa para establecer estándares disciplinarios para tus hijos, de acuerdo con Jann Gumbiner, Doctor en Filosofía, de Psicología Hoy (Psychology Today), porque es la mejor manera de que tu hijo aprenda. En algunas instancias, si sientes que no puedes recuperar el control sin importar lo que hagas, lo más inteligente es buscar ayuda de un experto.

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Escrito por alissa fleck | Traducido por lautaro rubertone