Actividades para realizar en la Polinesia francesa

La Polinesia francesa, en el océano Pacífico, se encuentra rodeada de coloridos arrecifes de coral; se trata de un lugar paradisíaco donde un día de tranquilidad sobre la playa puede convertirse con facilidad en una aventura submarina, con peces de colores brillantes como el neón. Estas criaturas oceánicas hacen de las aguas un verdadero paraíso para los aficionados al esnórquel; sin embargo, también puedes escaparte de la playa con el fin de disfrutar ruinas arqueológicas y mercados bulliciosos. Las temperaturas cálidas y la hospitalidad de los nativos hacen de este puñado de islas un refugio tentador para escaparse del mundo urbano.

Practica esnórquel en los arrecifes


Los arrecifes de coral son la atracción principal en Polinesia francesa.

Los arrecifes constituyen la atracción principal en Polinesia francesa, ya que se encuentran repletos de vida natural. Cardúmenes de peces exóticos, anguilas y rayas son sólo algunas de las criaturas que podrás admirar mientras nadas y practicas esnórquel. El esnórquel cerca de la playa es una opción sencilla; alquila el equipo en tu centro vacacional, aunque también podrás aventurarte hacia los arrecifes más lejanos en el océano al tomar una excursión en barco. Si deseas experimentar una aventura exclusiva, practica esnórquel en las lagunas de Rangiroa y Manihi, donde las corrientes son tan intensas que te transportarán hasta hacerte sentir que vuelas.

Nada con tiburones


Nada con tiburones en Bora Bora.

Para una experiencia inédita en el océano que, con toda probabilidad, hará latir tu corazón a un ritmo inusitado, nada con tiburones en Bora Bora. Las aguas turquesas de la laguna del lugar albergan cardúmenes de tiburones, que los guías alimentan a veces. En algunas excursiones, un barco te traslada hacia los arrecifes de coral para practicar esnórquel con rayas y peces tropicales antes de llevarte a visitar a los tiburones punta negra del arrecife. Puedes elegir permanecer en el barco mientras tu guía arroja cebo a los tiburones, aunque saltar al océano con tu equipo de esnórquel es una opción más emocionante. Haz que algún pasajero del barco te tome una fotografía, para que todo el mundo compruebe, a tu regreso, que de verdad te atreviste a tan emocionante aventura.

Aléjate de los sitios turísticos más concurridos


Puedes escapar de los lugares turísticos más concurridos.

Si bien resulta tentador pasar todo el día en la playa durante unas vacaciones en la Polinesia francesa, puedes escapar de las trampas turísticas usuales e intentar aventuras poco convencionales. Toma un barco hasta la diminuta isla de Tahaa para admirar las plantaciones de vainilla y disfrutar su aroma, o visita el sitio arqueológico de Marae Nuutere en la jungla de Tahiti, donde podrás apreciar las ruinas de los altares y los asientos de los sacerdotes que datan de tiempos anteriores a la llegada de los europeos a las islas. También en Tahiti, escapa del calor con una visita a los museos locales, tales como la casa de James Normal Hall, coautor de "El motín del Bounty", o dirígete al bullicioso Mercado Municipal de Tahiti, para admirar los alimentos tropicales y las artesanías de la región.

Explora en dos ruedas


Admira los paisajes de Polinesia al pasear en bicicleta.

Con su clima soleado y tropical, la Polinesia francesa es un lugar idílico para pasear en bicicleta. Las islas son lo suficientemente pequeñas como para recorrerlas con facilidad en este medio, y el tránsito es liviano. En tu hospedaje pueden disponer de bicicletas, o puedes encontrar lugares para alquilarlas en las cercanías. Alquila una bicicleta de montaña si planeas recorrer caminos arduos, o explorar las islas fuera de sus calles principales; de otro modo, es mejor que alquiles una bicicleta antigua que se encuentre mejor adaptada a los caminos planos y pavimentados. Los barcos inter-isleños aceptan bicicletas a bordo, de manera que puedes ir de isla en isla durante todo el día con tus dos ruedas.

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Escrito por ashley mackenzie | Traducido por sofia elvira rienti