Actividades para niños que demuestran la ley de inercia

La primera ley del movimiento de Sir Isaac Newton nos explica que un objeto en movimiento se mantiene en movimiento a menos que algo lo empuje o lo hale, cambiando así su movimiento. Del mismo modo, un objeto que está en reposo permanecerá en reposo hasta que una fuerza externa lo ponga en marcha. Esta ley de la inercia se presta fácilmente para una variedad de actividades prácticas que demuestran la inercia, asombrando a los niños con visibles principios científicos en acción.

Cuerpos en reposo y cuerpos en movimiento

Steve Davala, profesor de ciencias de escuela secundaria, utiliza un lenguaje simple para explicar el complejo lenguaje científico de la física y haciéndolo más asequible a los niños: "Algo que está sentado allí seguirá sentado allí a menos que lo muevan". Para demostrar el principio de inercia en los cuerpos en reposo, los niños pueden poner una taza encima de un pedazo de papel sobre una mesa o colocar una moneda sobre un trozo de cartulina encima del centro de la boca de un vaso. Si el niño hala rápidamente de la cartulina o del papel, la fuerza va a superar la tendencia del objeto a permanecer en su lugar y el papel o la tarjeta van a salir, sin molestar el objeto que esté en la parte superior. Sin embargo, la moneda caerá dentro del vaso cuando se le retire el soporte, permitiendo que la fuerza de gravedad la hale hacia abajo. Para demostrar la inercia de los cuerpos en movimiento, pídele a los niños que al correr dejen caer una pelota sin parar o ralentizar su carrera.

El péndulo

Los futuros jóvenes ingenieros pueden disfrutar del desafío de construir su propio péndulo para demostrar la inercia. Los niños pueden hacer un péndulo simple con un objeto pesado tal como una pelota de baloncesto o fútbol, o un cubo lleno de arena o tierra, y un trozo largo de cuerda. Ata el peso de forma segura a un extremo de la cuerda y ata el otro extremo a la rama alta de un árbol, al soporte de un columpio u otro sostén con suficiente espacio alrededor para mayor seguridad. Empuja tu péndulo y mide el tiempo que se tarda en balancearse completamente de un punto a otro una vez. Intenta cambiar el peso y la longitud de la cuerda para comparar los diferentes tiempos de balanceo. Comenta cómo un péndulo ideal representa perfectamente la inercia al no dejar de balancearse, y cómo la gravedad y la presión del aire contra el movimiento pendular eventualmente reducen la velocidad hasta detenerlo.

Fuerza centrípeta e inercia

La fuerza centrípeta mueve objetos o personas alrededor en un círculo. Cuando otra fuerza interactúa con la fuerza centrípeta para desacelerar o detener el movimiento, la ley de la inercia indica que el objeto en movimiento volará en línea recta desde el punto donde se detenga. Vas a necesitar un espacio abierto muy amplio para demostrar cómo funciona esto de forma segura. Ubica todos los espectadores de pie y detrás del arco del movimiento circular. Utiliza un yo-yo o tetherball, o ata una espuma o una pelota hueca al final de una cuerda larga. Gírala por encima de tu cabeza como un lazo y suelta el extremo libre en un punto que apunte lejos de la multitud. Observa cómo el objeto sale disparado en la misma dirección en que apuntaba cuando lo soltaste.

Carreras de inercia

Los niños pueden imitar a la experimentación científica de Galileo con una carrera de inercia utilizando dos frascos idénticos, uno lleno de arena y otro con granos de hierro. Instala dos planos inclinados idénticos y coloca una cinta métrica o una vara de yarda entre ellos, poniendo cero en la parte inferior de las rampas. Coloca un frasco a cada lado de la rampa en la cima de la inclinación y suéltalos simultáneamente. Mide que tan lejos rodó cada frasco. Repite el experimento con diferentes superficies, tales como alfombras, linóleo, piso de madera o de hormigón, y compara los resultados. Discute con los niños sobre qué fuerzas afectan a los objetos rodantes para ayudar o superar la ley de la inercia en cada superficie.

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Escrito por tamara christine van hooser | Traducido por pattricia patino