Actividades para impulsar el desarrollo del cerebro en los niños

El cerebro humano va cambiando enormemente a lo largo de la infancia, creando nuevas neuronas en algunas regiones del cerebro y trillones de nuevas conexiones entre las neuronas. Este proceso de desarrollo se extiende a lo largo de la infancia. Según el Instituto Nacional de Salud Mental, los lóbulos frontales del cerebro -esenciales para la planificación y control de los impulsos- continúan desarrollándose hasta los 20 años de edad.

Maximiza la buena nutrición

El cerebro está compuesto de células, al igual que el resto del cuerpo. Las neuronas son células muy especializadas que nos permiten pensar y comportarnos, pero al igual que otras células, necesitan de nutrientes y combustible para funcionar. Varios estudios -por ejemplo, los de Dr. Ray Yip de la Fundación Bill y Melinda Gates- han demostrado que una buena nutrición es fundamental para el desarrollo del cerebro. Una buena nutrición es importante antes de que nazca el niño (porque el cerebro se está desarrollando en el útero) y después.

Promueve la actividad física para tu hijo

Además de buenos nutrientes, el cerebro necesita oxígeno para funcionar. Mientras mejor sea el funcionamiento del sistema circulatorio de un niño, mejor se desarrollará su cerebro. Un estudio reciente, realizado por T.M. Hung, demostró que el cerebro de los niños de cinco años de edad que participa de actividades físicas regulares produce respuestas eléctricas más rápidas que las de los niños sedentarios.

Evita el trauma y el estrés crónico

De acuerdo con un estudio realizado en el Instituto Psiquiátrico Occidental en Pittsburgh, Pennsylvania, la exposición temprana al maltrato o el abuso resulta en niveles elevados persistentes de hormonas del estrés como el cortisol. El estudio encontró que, además de aumentar la probabilidad de sufrir depresión, ansiedad y trastornos de la alimentación en el futuro, estos niños tienen un volumen cerebral significativamente más pequeño. El estudio indica claramente que las experiencias tempranas tienen un impacto a largo plazo sobre el desarrollo del cerebro.

Involucra a tu hijo en actividades mentalmente estimulantes

La inteligencia de un niño está, en cierta medida, influenciada por factores genéticos que no pueden ser modificados. Sin embargo, existe una buena evidencia de que usar el cerebro estimula el crecimiento de nuevas células, así como nuevas conexiones entre las células existentes. Craig Ramey realizó un estudio de intervención con niños cuyas madres tenían ingresos y nivel de educación bajos. Los niños que fueron expuestos a actividades de enriquecimiento y mayor participación de los padres, lograron mejores resultados en los test de inteligencia a los tres años de edad, en comparación con un grupo control de niños que no participaron en la intervención.

Habla con tu hijo

Según el profesor de la Universidad de Chicago Janellen Huttenlocher , los niños que tienen madres que hablan con ellos regularmente conocen aproximadamente 300 palabras más a los dos años de edad, que los niños cuyas madres no hablan con ellos de manera regular. Estar expuesto al lenguaje a través de la televisión o la radio parece tener poco efecto. El acto interpersonal de hablar con el niño parece ser crucial para mejorar el desarrollo del lenguaje. La participación en el aprendizaje de idiomas parece mejorar el desarrollo cerebral de los niños, incluso cuando son muy pequeños.

Promueve buenos hábitos de sueño

Los niños necesitan dormir más que los adultos. Según www.sleepfoundation.org, los recién nacidos necesitan aproximadamente16 horas al día, los niños 13 horas al día, los niños en edad escolar 11 horas por día y los adolescentes alrededor de nueve horas por día. Estudios recientes realizados por Marcos Frank, Ph.D., han demostrado que ciertos genes se activan específicamente durante el sueño. Estos genes promueven la formación de conexiones del cerebro en gatos. Ellos probablemente desempeñan un papel similar en los seres humanos. Estos resultados demuestran que nuestras horas de sueño no son un periodo de inactividad pasiva, sino que son un momento importante para ciertos tipos de desarrollo cerebral.

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Escrito por peter m. vishton, ph.d. | Traducido por maría echenique