Actividades divertidas para adolescentes que se quedan dentro de la casa

Los días en que los adolescentes se quedan en casa es una manera segura para que los niños se diviertan durante la noche y hasta las primeras horas de la mañana. Los padres saben que sus hijos están fuera de peligro y los niños disfrutan estar juntos sin las tentaciones no saludables que hay en las fiestas sin supervisión y otras reuniones de adolescentes. Juega una buena cantidad de actividades para mantener a los adolescentes entretenidos e interesados en formas que sean constructivas y divertidas.

Para romper el hielo

Las actividades para romper el hielo hacen que la noche comience bien al juntar a todos y alentar a los adolescentes a conocerse mejor. Divide a los adolescentes en grupos de tres o cuatro y dale a cada grupo un rollo de papel grande y rotuladores. Pide a cada grupo que tracen el contorno del cuerpo de un voluntario sobre el papel. Ya que esté listo el contorno, alienta a los miembros del grupo a escribir cosas que les gusten a lado de las partes del cuerpo con las que se asocien. Sus películas favoritas deberían ir junto a los ojos mientras que la música debería ir junto a las orejas. La comida debería ir cerca del estómago. Alienta a los niños a ser creativos en esta actividad. Ya que los perfiles estén completos, cuélgalos en las paredes y alienta a cada grupo a hablar sobre intereses comunes con los demás. Otra manera de romper el hielo que alentará el que compartan es el juego de “Intercambio en el grupo”. Reta a los adolescentes a ver en cuántos grupos entran designando un área para el grupo y diciendo características simples rápidamente durante 5 o 10 minutos. “Ojos verdes”, “su teléfono termina en 6” y “nombres que empiecen con la letra C” son algunas de las características que puedes usar en este juego. El objetivo es que los niños se muevan rápidamente dentro y fuera de los grupos para ver qué tienen en común con los demás.

Retos

Coordina actividades que requieran de mucha energía mientras aún es temprano y antes de que los adolescentes se inquieten. Cuando se realizan estas actividades en gimnasios, auditorios u otros espacios grandes, será perfecto para jugar relevos o “Las traes”. Para librerías, escuelas y otros espacios con lugares en donde esconderse, juega “Alienígenas”, una variación de las “Escondidillas”. Elige a dos jugadores para que sean “pistolas láser” y a otros dos para ser “alienígenas”. Dale la instrucción, a estos jugadores, de esconderse en algún lugar dentro del área designada. Después de un minuto, deja que el resto de los jugadores busquen a los que se escondieron. El punto del juego es atrapar a un “alienígena” con una “pistola láser” lo cual significa que los cazadores primero tienen que encontrar a un jugador que sea “pistola láser” y después llevarlo consigo para atrapar al “alienígena”.

Cosas escalofriantes

Usa cosas de miedo en la noche como ventaja cuando planees un evento en el que los adolescentes se queden adentro planeando actividades de miedo entre media noche y las 3 de la mañana. Apaga todas las luces, reparte unas cuantas linternas y lee historias de fantasmas o proyecta una película de miedo apta para adolescentes. Junta a los niños en un círculo y pídeles que se tapen los ojos. Después pasa tazones con cosas ordinarias y pídeles que las sientan. Infórmale al grupo que van a tocar algo asqueroso o aliéntalos a determinar qué podría ser esa cosa pegajosa. Un tazón de espaguetis fríos, por ejemplo, podrían ser intestinos, mientras que unas uvas peladas podrían sentirse como ojos humanos.

Actividades para llevarse bien

Planea actividades tranquilas para los que queden despiertos en la madrugada. Coloca a los adolescentes en grupos y dales un rompecabezas de 12 o 24 piezas a cada par. Tapa los ojos de uno de los miembros de cada par y alienta al otro miembro a ayudarle a completar el rompecabezas usando únicamente direcciones verbales. Intenta que hagan caídas de confianza que fuerzan a los niños a dejar ir sus miedos y confiar en los demás que están alrededor.

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Escrito por debra pachucki | Traducido por laura gsa