Actividades de confesión para niños

La expresión: "La confesión es buena para el alma" tiene un significado específico para los católicos y protestantes por igual, aunque la toman de diferentes maneras. Tu hijo podría encontrar la confesión muy complicada, pero también es una manera saludable de disipar la culpa cuando hace algo que no debería. Si se confiesa con un sacerdote o con la persona que ofendió, la confesión puede traer reconciliación.

Niños en edad preescolar y de jardín

Es posible que desees que un niño pequeño se concentre en confesar actos ilícitos. Puede que necesites que explique por qué hizo lo que hizo para entender su razonamiento. Una vez que te confiesa lo que ha hecho, puedes requerir que se disculpe y prometa que va a tratar mejorar. Puede ser útil pedirle que revise la norma que rompió. Si necesitas que realice algún tipo de restitución, explícale lo que quieres que haga y deja que lo haga. Puedes orar con él cuando le pida perdón a Dios. Recuerda que debes decirle que tú lo perdonas para que sepa que está bien en lo que a ti respecta.

Niños de primaria

Tu niño de primaria tendrá una mejor idea del pecado. Puedes jugar un juego con él en el que describas un escenario, como tomar un dulce de una tienda o copiarse de un amigo en un examen, y él debe decir cuál de los 10 mandamientos se rompe en ese escenario. Alternativamente, se puede leer Josué 7, donde Acán pecó al tomar botín que pertenecía a Dios. Él puede ver que, a pesar de la confesión, hubo consecuencias por el pecado de Acán.

Pre-adolescentes

Los pre-adolescentes tienen la edad suficiente para determinar cómo el pecado puede afectar sus vidas. Prepara tres o cuatro contenedores con elementos que ensucien como galletas o migas de cereal, jarabe de chocolate, salsa de tomate, tierra o aceite. Haz que tu hijo ponga su mano en cada contenedor, una y después la otra, para ilustrar cómo pecar repetidamente puede crear un lío más grande sin la limpieza de la confesión. Discute las diversas situaciones en las que tu pre-adolescente puede encontrarse, como esconderse después del toque de queda, mentir acerca de una mala calificación o probar una sustancia ilegal. Pregúntale, "¿A quién lastima el pecado y cómo?", y conversen sobre las consecuencias como relaciones rotas, la pérdida de confianza y estar castigado. Tu hijo podría discutir situaciones pasadas en las cuales fue difícil alejarse del pecado, y luego buscar la reconciliación.

Adolescentes

Los adolescentes pueden considerar las consecuencias del Antiguo Testamento por el pecado y cómo Jesús instituyó una forma más suave y tolerante para lidiar con el pecado. Dale a tu hijo una lista de pecados donde la pena del Antiguo Testamento era la muerte, como la rebeldía de los hijos, el adulterio, asesinato y adorar a dioses falsos. Él puede comparar la pena del Antiguo Testamento con el trato de Jesús a la mujer sorprendida en adulterio, el cuál se encuentra en Juan 8:3-11. Pregúntale, "¿Cómo aplica 1 Juan 1:9 a la confesión y el pecado?" Tu hijo puede discutir la importancia de confesar el pecado para obtener el perdón.

Diferencias de fe

Un niño católico puede ir a confesarse y hacer una confesión formal al sacerdote, recibir una penitencia y la absolución. De acuerdo con Santiago 5:16, un niño no católico podría hacer una confesión a la persona que trató injustamente y averiguar si hay algo que pueda hacer para reconciliarse con ella, como el pago de una barra de caramelo robada o admitir que engañó a la maestra. Los niños de cualquier fe podrían encontrar que la oración ayuda a aliviar los sentimientos de culpa.

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Escrito por kathryn rateliff barr | Traducido por lourdes villaseñor