Acerca del fluido cefalorraquídeo

El líquido cefalorraquídeo (LCR) es el líquido que rodea el cerebro y la médula espinal. Es una compleja combinación de agua, proteínas, azúcares, células y otros elementos vitales. Su contenido tal cual, cambia en respuesta a las diferentes circunstancias.

Función

Una de las funciones primarias del LCR es proporcionar amortiguamiento al cerebro y la médula espinal dentro de los límites óseos duros del cráneo y de la columna vertebral. Además, al igual que la sangre en otras partes del cuerpo, el LCR transporta nutrientes a las estructuras del sistema nervioso central y filtra los productos de desecho.

Adicionalmente, el LCR a menudo es esencial para diagnosticar enfermedades del sistema nervioso central. Por ejemplo, aquellas infecciones tales como abscesos y meningitis espinal, e incluso ciertos tipos de cáncer, se pueden diagnosticar mediante el análisis de una muestra de líquido cefalorraquídeo. Muchas veces, la información obtenida es más específica que la que se obtiene de otras pruebas, ya que es obtenida directamente desde el punto del problema.

Problemas de presión

El LCR es continuamente producido y reabsorbido por todo el cerebro y la médula espinal con el fin de mantener una presión ideal constante y para ayudar a regular el flujo de sangre al sistema nervioso central; la disminución de la presión del LCR permite un mayor flujo de sangre, mientras que el aumento de presión del LCR reduce la entrada de sangre. Si la presión del LCR varía demasiado, podría causar problemas.

El aumento de presión del LCR es resultado de un desequilibrio entre la producción y la reabsorción del mismo. Demasiada producción o muy poca reabsorción del LCR pueden causar un aumento en la presión. La sangre de una hemorragia (un derrame cerebral o un traumatismo craneal, por ejemplo) y las proteínas y las células adicionales que se generan por una inflamación severa (durante infecciones como la meningitis, por ejemplo) pueden bloquear los canales de reabsorción y reducirla. Esto causa que el LCR y, por consecuencia, su presión se acumule. Incluso aún, el exceso de líquido y el material inflamatorio creado por una infección a veces expande el volumen dentro del espacio fijo, lo cual puede aumentar potencialmente la presión.

El aumento de la presión del LCR tiende a ser más problemático cuando se desarrolla rápidamente en contraposición al que se desarrolla gradualmente en un lapso de tiempo prolongado. Por lo general sólo necesita tratamiento si está causando problemas neurológicos, como falta de equilibrio o dolores de cabeza. Dependiendo de la naturaleza y la gravedad de la situación, el tratamiento puede ser desde medicamentos hasta cirugía. En los casos de acumulación crónica de líquido cefalorraquídeo, tu médico podría recomendarte una derivación ventriculoperitoneal o VP,. Este dispositivo es básicamente un tubo implantado quirúrgicamente que drena el exceso de líquido alrededor de tu cerebro hacia el espacio más abierto de tu abdomen bajo, donde puede ser absorbido y desechado de tu cuerpo.

También podrías tener muy poca presión de líquido cefalorraquídeo. Esto por lo general ocurre si tienes una fuga de LCR, usualmente consecuencia de una complicación de algún procedimiento quirúrgico, aunque a veces puede ser a causa de un trauma. También puede ser debido a ciertas enfermedades congénitas, como la espina bífida. El síntoma principal de una presión del LCR disminuida, es un dolor de cabeza enorme que se torna particularmente grave cuando te levantas de una silla, ya que pierdes el pleno efecto amortiguador del fluido. El tratamiento habitual para este tipo de fuga de LCR es permanecer acostado, normalmente desde unas horas hasta unos cuantos días. En raras ocasiones, cuando la fuga no se cura por sí misma, tu médico puede inyectar un poco de sangre en el área, la cual sella la fuga a medida que coagula. Esto se llama parche de sangre.

En ocasiones, un traumatismo craneal puede causar una fuga de líquido cefalorraquídeo a través de la nariz o la oreja. Hay placas óseas muy finas dentro de estas estructuras, las cuales ayudan a contener el líquido cefalorraquídeo dentro del cráneo. Si éstas se rompen, lo que puede suceder con facilidad por un traumatismo directo en deportes como el fútbol y el boxeo, pueden derramarse pequeñas cantidades de líquido. Estas fugas son muy sutiles y a menudo ignoradas, debido a que el líquido es transparente y por que puede tomar largo tiempo antes de que escape suficiente líquido como para causar síntomas. Sin embargo, cuando se sospecha de una fuga de este tipo, puede ser detectada rápidamente por un doctor utilizando una prueba rápida de inmunotransferencia. Además de los síntomas incómodos que podrían desarrollarse, dichas fugas también representan un riesgo severo de infección para el sistema nervioso central, ya que por la fisura en el cráneo pueden entrar bacterias. Por lo tanto, se suelen administrar antibióticos una vez que se detecta una fuga de LCR.

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Escrito por kerrie reed, m.d.
Traducido por gerardo núñez noriega