103 millas desde Cuba: Nyad nada contra su pasado

3 décadas después, la nadadora de maratón Diana Nyad intenta la hazaña épica que alguna vez la quebró

Lo que me conmociona es que es más fácil que el año pasado. Pienso que la base es tan fuerte... Tengo un año y medio detrás mío por lo tanto estoy más fuerte y más grande. Siento que con sólo tocar el agua estaré volando a través de ella.

— Diana Nyad

Diana Nyad miró hacia el mar y se hizo una simple pregunta. ¿Qué pasa si...? El "qué" era una extensión de agua de 103 millas que separa Cuba de Key West. El "si" era zambullirse en esas aguas y ver si todavía podía nadar en ellas. Saltó, nadó, pero no pudo lograrlo.

Renovadas oportunidades para un prodigio de la natación

Nyad fue un fenómeno adolescente que descollaba en la piscina y tenía sus ambiciones puestas en los Juegos Olímpicos de la Ciudad de México. Pero un virus que afectó su corazón desbarató su sueño y casi arruina su carrera de nadadora. Luego de recuperarse, sin embargo, se introdujo en la natación de larga distancia.

Rápidamente se hizo evidente que había nacido para el deporte.

Nyad se convirtió en la primera persona en nadar de norte a sur a través del lago Ontario. Subió al puesto N° 1 del mundo entre los nadadores de maratón, hombres y mujeres. En 1975, marcó un tiempo récord nadando alrededor de Manhattan rompiendo una marca de 50 años de antigüedad. Esta se mantuvo por otros 20 años.

Nyad cruzó nadando el Canal de Suez, el río Nilo y nadó a lo largo de la Gran Barrera de Coral en Australia.

También fracasó algunas veces, ya que no logró atravesar el Canal de la Mancha en tres oportunidades. Pero nadar desde Cuba a Florida en 1978 iba a ser el brillante final de la carrera para Nyad, cuando tenía 29 años. Por eso, a pesar de los fracasos anteriores, a ninguno lo sintió tanto como una derrota y una posible definición de su carrera, como lo fue el intento fallido de Cuba.

Nyad nadó desde la isla de Bimini hasta la costa de Florida un año después y batió un récord. Y luego se retiró. Pero la naturaleza de recuperación de la vida es extraordinaria, por no decir caprichosa.

A los 61 años.

Y durante este lapso de 30 años, Nyad no ha dado ni una brazada. Ni en una piscina. Ni en un lago. Ni para cruzar al otro lado de un río. El deporte acuático al que dedicaba todo su tiempo era el boogie boarding, pero esta brazada la daba en realidad remando.

Estaba casi segura de que no podría volver a nadar, pero la vida no sólo renueva las oportunidades, sino que puede cambiar las perspectivas.

Una rápida mirada en el espejo cerca de su cumpleaños número 60 le volvió a traer la idea a la mente que había sido olvidada durante mucho tiempo. Los años habían pasado y Cuba todavía estaba allí, ¿pero el cuerpo estaba dispuesto?

Si este verano existe una línea de apuestas sobre ella, es momento de poner el dinero, ya que en algún momento en los próximos meses hará otro intento.

Luego de una derrota, una nueva vida

Nyad responde las preguntas fluidamente, acorde con alguien que ha pasado parte de su tiempo a ambos lados del micrófono, como atleta de primera clase y como presentadora de televisión. Es infecciosa, encantadora. Habla con claridad y pasión mientras se inclina hacia adelante en el escritorio de la oficina que tiene en su casa en Hancock Park de Los Angeles.

“Eso es todo. Ya estoy comprometida”, dice Nyad sobre su inminente intento. “Tengo el fuego. Estoy viviendo mi vida a pleno”.

Todo dicho, Nyad espera estar en el agua por aproximadamente dos días y medio. Y no lo hará dentro de una jaula para tiburones, a pesar de el agua a 85 grados alberga tiburones tigre y nodriza. Tiburones toro también.

“Hay algo de demencia en ello”, dice su mejor amiga y entrenadora personal Bonnie Stoll. “Hay algo de locura, pero eso también es parte de ella”.

Pero al menos algo de esa demencia puede ser mitigada con la preparación que le faltó en su primer intento. Nyad puede haber contado con la juventud en 1978, pero no tenía el informe preliminar que podría haber marcado la diferencia.

No sabía que las corrientes al dejar Cuba eran particularmente fuertes y podrían hacerte girar literalmente en círculos. Su equipo de apoyo, que entonces eran un puñado de personas (pero serán 25 cuando nade en dirección norte hacia Florida en algún momento entre la última semana de junio y la primera de agosto) no dominaban el concepto real de hidratación.

Desde entonces, la ciencia de la nutrición y su relación con los deportes de resistencia o entrenamiento ha avanzado tremendamente. Esto es, los principales maratonistas de la década de 1970, como Bill Rodgers y Frank Shorter, bebían gaseosas cola de a sorbos ya que les proveía algo de azúcar y los ayudaba a calmar el malestar estomacal. Durante el primer intento en Cuba, Nyad nadó hasta el bote de apoyo y pidió un huevo duro ya que pensó que lo que necesitaba eran proteínas. Pero sólo estaba adivinando. No había menjunjes, geles ni bebidas formuladas para el alto rendimiento que repusieran los niveles de glucógeno y proveyeran electrolitos.

Pero lo que ella y su equipo no podían manejar era el clima, que cambió un nado básico en línea recta a luchar dando tumbos en un mar con olas de 8 pies y una lluvia lateral que conspiró con el viento y las fuertes corrientes del oeste.

Luego de 42 horas, sus entrenadores la retiraron del agua, deshidratada y alucinando. Si hubiera seguido nadando, habría terminado en Texas.

“Aproximadamente un mes después”, dice Nyad.

Al año siguiente, con problemas con la visa que le impidieron otro intento desde Cuba, Nyad batió otro récord nadando 102 millas desde Bimini a Florida.

Y entonces se retiró, pensando que era lo mejor.

“Es momento de retirarme”, dijo Nyad sobre esta decisión. “Crecer, ganarme la vida, tener una profesión”.

Nyad no tuvo problemas para adaptarse a su nuevo trabajo en tierra firme como analista televisiva en el programa Wide World of Sports de la cadena ABC.

La televisión por cable desde entonces ha tornado lo oscuro en rutina y lo grosero en realidad, pero durante su 37 años consecutivos, Wide World of Sports llevó lo poco conocido y lo rara vez visto a todos los hogares de EE.UU.

Nyad tenía dotes naturales.

Una afinidad por hablar y la fuerte presencia de la cámara la impulsó en una segunda carrera como presentadora que incluyó la cobertura de los Juegos Olímpicos y la competencia Ironman. Fue corresponsal de Fox Sports News y se expandió más allá de los deportes trabajando para CBS, CNBC y NPR.

También tiene en su haber numerosas conferencias y algunos libros. Ninguno de los cuales sería tan sorprendente como su graduación como Phi Beta Kappa en el Lake Forest College de Illinois.

Pero ni una vez durante esas tres décadas consideró volver a Cuba.

“No pensaba en nadar”, dice Nyad. “La natación no pasaba por mi cabeza para nada”.

Curiosamente, una mujer que pasó la mitad de su vida en el agua, pasaría la otra mitad fuera de ella.

Más vieja, más fuerte

Nyad y su equipo planean dirigiste a Key West el 15 de junio, y más allá de uno o dos entrenamientos, no tienen mucho más que hacer además de esperar. Cuando el clima sea el adecuado, irá hacia Cuba y saltará al agua.

“No va a estar en su mejor forma”, dice Stoll, que pasó 10 años en el circuito profesional de racquetball. “Está en la ventana del pico y esa ventana durará hasta mediados de Julio”.

Esperar es algo que Nyad y su equipo saben hacer bien.

El objetivo inicial de Nyad era intentarlo el año pasado, una estampilla para pegar en su 60° aniversario. Y estaba lista. Su entrenamiento había resultado mejor de lo que esperaba y dijo sentirse “fuerte como un toro” luego de nadar durante 24 horas en junio.

El clima también era perfecto y el agua estaba cristalina, una condición que según Nyad, es común en esa zona a fines de junio y principios de julio. Las condiciones no podrían haber sido mejores, pero aún quedaba un obstáculo.

Sus papeles todavía no estaban en orden.

Coordinar la documentación adecuada entre Estados Unidos y Cuba era un proceso lento. Ser ciudadana estadounidense le impidió viajar a Cuba para realizar la proeza y esa primera ventana perfecta se perdió.

Julio dio paso a agosto, aunque para entonces las condiciones no eran tan buenas. Más viento, más brazadas. Llegó septiembre y la temperatura del agua cayó un poco y comenzó a formarse la amenaza de huracanes.

El equipo todavía tenía sus esperanzas puestas en octubre, pero las piezas nunca encajaron. La ventana estaba cerrada.

Tenía los papeles, pero no tenía lugar para nadar.

“Pienso que todo estaba bien el año pasado; pienso que todos estaban listos”, dijo Stoll. “Y entonces fue demoledor darnos cuenta que los huracanes acababan de llegar y fue uno y otro y otro y otro”.

El equipo sacó un mapa y comenzó a calcular nados de 100 millas en la zona, pero estos sueños eran infundados.

“Ese no es el punto”, dijo Nyad. “Cuba es mágica para mi”.

Nyad continuó tramitando sus visas para 2011, pero Stoll no estaba convencida hasta que su amiga finalmente se quebró emocionalmente. Dijo que lidiar con el amargo desencanto de estar lista y tan cerca era necesario para que Nyad se diera otra oportunidad.

Un descanso de tres meses antes de retornar al entrenamiento hizo que este verano encontrara a Nyad un año mayor, aproximadamente 7 libras más pesada y probablemente en mejor forma.

“Lo que me conmociona es que es más fácil que el año pasado”, dice Nyad. “Pienso que la base es tan fuerte… Tengo un año y medio detrás de mí, por lo tanto estoy más fuerte y más grande. Siento que con sólo tocar el agua estaré volando a través de ella.

Marina de Nyad

Nyad es el nombre que quedará registrado en los libros, pero es una pequeña Marina la que permitirá el éxito.

Stoll es la líder del pequeño equipo de seis entrenadores personales de Nyad. Ellos manejarán todo, desde una bebida rápida o un cambio de traje de baño hasta un simple contacto humano en el medio de la noche cuando Nyad esté aburrida, cansada, irritable o alucinando debido al agotamiento producido por la falta de sueño y la exigencia constante.

Un bote de acompañamiento a la izquierda de Nyad llevará un total de cuatro conductores, llevando de a dos cada vez y cada uno de ellos con turnos de dos horas al volante. Un remero en kayak algunos pies a su derecha llevará el escudo para tiburones, que emite un campo electrónico elíptico para ahuyentarlos.

Por detrás viajará la llamada nave de asistencia donde el equipo de apoyo podrá dormir, darse una ducha o relajarse durante este viaje de aproximadamente 60 horas.

Todos excepto uno.

“Si ella puede estar despierta tanto tiempo, yo también puedo hacerlo”, dice Stoll. “Son tres días de mi vida. No podría perdonarme si sucediera algo”.

Lo que Nyad no puede hacer para que la prueba sea registrada oficialmente es usar un traje de neoprene, patas de rana ni ningún tipo de dispositivo de flotación. No puede tomarse del bote y sus entrenadores no pueden apoyarla dentro del agua.

Habrá observadores en representación del International Swimming Hall of Fame, de la World Open Water Swimming Association y FINA, el consejo de administración gubernamental para los deportes acuáticos.

Si tiene éxito, la proeza de Nyad será la prueba más larga de natación sin asistencia en el océano.

Stoll coordinará el bote de asistencia y llevará el control del tiempo para asegurarse de que Nyad descanse cada aproximadamente 90 minutos, aunque la nadadora podría optar por seguir más tiempo.

Los tiburones son una preocupación, como también lo son las medusas y particularmente la mortífera medusa portuguesa, pero lo que más los preocupa es la deshidratación y esta es la razón de los descansos programados.

Nyad perdió aproximadamente 30 libras durante su intento de 1978 y se espera que esta vez no pierda más de 7. Un estricto cumplimiento del programa asegurará que consuma diversas bebidas para alto rendimiento que le proveerán los azúcares y los electrolitos necesarios y probablemente algo de proteínas.

Esto también podría incluir un poco de manteca de maní o leche chocolatada y, en parte, esa decisión dependerá de Nyad mientras intenta mantenerse a flote y beber de un tubo. Sus entrenadores quieren que ella esté feliz y comprenda el desafío de estar en el agua. A diferencia de un corredor, ella no puede nadar y beber al mismo tiempo.

“Cuando se quiebre, tenemos que decirle bebe, bebe, bebe, bebe, bebe. Y ella tiene que beber más allá de lo que le resulte cómodo”, dice su médico y amigo el Dr. Maichael Broder, que lidera el equipo médico. “Si bebiera según sus deseos, seguramente se deshidrataría”.

La cantidad necesaria es de 18 a 20 onzas por parada.

Nyad no deja dudas de que está convencida de lograrlo y Stroll exuda aún más confianza, aunque se nota también, que ambas sienten que ya han ganado el juego.

Llegar a este punto es todo un logro en sí mismo.

Con una nueva perspectiva, se redefine el éxito

Nyad es plenamente consciente de que se le ha dado una oportunidad prácticamente inaudita para los atletas. La mayoría de las carreras terminan hacia los 30 años, como la suya.

Puede ser que obtengas un pase de cinco años más. Otros diez años es raro. Pero, ¿30 años? Olvídalo, y ella está tratando de hacer algo que su cuerpo de 29 años no logró.

“Que ella siquiera contemplara la posibilidad de nadar una distancia tan larga a los 61 años es francamente impactante”, dice Steve Munatones, fundador de Open Water Source, que observará oficialmente que cumpla su programa. “Que ella lo logre logística, operacional y físicamente, te deja anonadado”.

Es el viaje lo que impulsa a Nyad, que fue alimentado por la ira en sus primeros años en la natación, marcados por un tiempo particularmente tormentoso cuando fue abusada sexualmente por un entrenador. Pero esa rabia ha sido reemplazada por amor, dijo, ya que los sentimientos maduros de sus 61 años y la pérdida de su madre han cambiado su perspectiva.

Ella tenía algo, que probablemente todavía tenga y no desea que lo den por sentado.

“Siento como si estuviera nadando más con el respeto por el universo y el placer en esta vida que con tan solo el hecho de poder vivir y los sentimientos que tenemos, las experiencias”, dijo Nyad.

Las experiencias impulsarán a Nyad, también lo harán el talento, la determinación, la resolución y una dosis saludable de ego. Ella se presionará más de lo que la mayoría de los humanos jamás hayan fantaseado.

Si pisa suelo estadounidense luego de dos días y medio de nadar sola en el mar, será la persona que haya tenido el logro deportivo más grande de todos los tiempos.

Si fracasa, igualmente será un éxito.

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Escrito por mike scarr
Traducido por paula santa cruz